AREA DE TESTIMONIO CRISTIANO 2009
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A mis compañeros pastores,
A mis amigos y hermanos en la común fe…
Otra vez, les distraigo con la esperanza, de que estas líneas merezcan su lectura. Con inusitado gusto, compruebo, que para algunos pastores y laicos, les resulta interesante este material. Ahora les invito a reflexionar , en un asunto que resulta controvertido por la multiplicidad de interpretaciones que se le da al PENTECOSTES. Espero que te resulten de utilidad, previo a los acontecimientos trasc endentes que viviremos en la CONFERENCIA ANUAL, pues en mi modesta opinión hace falta un NUEVO PENTECOSTES.
El Espíritu de Dios nos mueve para manifestar el amor
Hechos 2.1-12
Sin embargo,
Cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes,
Recibirán poder para proclamar con efectividad mi muerte
Y resurrección…”Hech. 1.8
Hoy, es el día cumbre. El día de la manifestación plena de Dios, al cumplir su promesa: Enviar al Espíritu Santo; de esta manera concluye el drama del amor y de la verdad. El drama de la reconciliación entre Dios y el hombre. Se cumplen las sentencias de Pablo y de Juan: “Más Dios demostró la inmensidad de su amor, enviando a Cristo a morir por nosotros, aún cuando éramos pecadores.”; “Y ni aún en su país, entre su propia gente, lo aceptaron. Solo un puñado de hombres le dio la bienvenida y lo recibió. (Romanos 5.8; Juan 1.11).
Una vez más, estamos de rodillas en el altar de la gracia de Dios, para darle gracias por su bondad y su misericordia. Y al meditar en la enseñanza de las Sagradas Escrituras, vemos en el pasaje que ocupa nuestra atención, cuatro verdades fundamentales: 1.- El Espíritu Santo desciende sobre nosotros. 2.- Se recibe poder. 3.- Se Proclamar con efectividad. 4.- Se vive La muerte y resurrección del Señor.
Hoy es un día muy especial: Celebramos El Pentecostés. El Pentecostés, era la segunda de las tres grandes fiestas anuales del pueblo Hebreo; se celebraba cincuenta días después de la fiesta de la Pascua. Es precisamente durante la celebración de esta fiesta (Hech. 2), que se cumplió la promesa del Señor a sus discípulos, al enviar al ESPÍRITU SANTO, que desde entonces es nuestro Consolador.
Es gracias a la presencia del Espíritu Santo, que salimos bien librados de esa lucha que San Pablo en su carta a los Romanos, señala al decir, que el creyente está recibiendo constantemente una serie de influencias agresoras que en la gran mayoría de las veces tienden a socavar su fe o de plano eliminarla. Válidas resultan sus palabras: “No os conforméis a este siglo, Sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta (Rom.12).
Si estudiamos con detenimiento este pasaje, nos daremos cuenta, que es esencial nuestra forma de vida. Que la teoría es nada en comparación con la experiencia; y que tratándose de la vida cristiana, ésta no consiste en saber mucho de Jesús, sino en vivir y andar como Él anduvo. Más importante aún, suenan las palabras de Jesús: “Ejemplo os he dado para que como yo hago vosotros también hagáis.”
Es hora hermanos, de despertar nuestras conciencias, dinamizar nuestra vida espiritual, y sobre todas las cosas, no hacernos al gusto y moldeo de los deseos del mundo, sino que nuestra vida siempre sea un dechado de virtud, de moral y de presencia de Dios. Al venir a la CELEBRACIÓN DEL PENTECOSTÉS, abrámosle a Dios nuestro corazón, permitiéndole que obre en nosotros esa renovación que se hace tan necesaria mediante nuestra fe.
El Jesús humano, en una actitud por demás viril, señala cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes. Esta aseveración debe convertirse en pregunta: ¿ha descendido el Espíritu Santo sobre nuestra iglesia? Jesús, ha denunciado que El género humano ha rechazado el amor, la verdad y la reconciliación, ¿por qué? Sencillamente por la ausencia del Espíritu Santo. Este es el mensaje que se tiene que predicar desde el púlpito, para que nuestra sociedad cambie, empezando por nosotros, y así nuestra iglesia, sea un verdadero agente de cambio en nuestra sociedad.
Hagamos una recapitulación de hechos:
1.- Estaban unánimes y juntos 2.- Vino del cielo un estruendo 3.- Llenó toda la casa 4.- Aparecieron lenguas como de fuego 5.- Todos llenos del Espíritu Santo 6.- Comenzaron a hablar en otras lenguas 7.- El Espíritu les daba que hablar. 8.- La multitud confusa 9.- Halaban en su propia lengua 10.- Estaban atónitos y maravillados. 11.- ¿Qué quiere decir esto?. 12.- Otros se burlaban
En Romanos 5:10, leemos que su muerte trae la reconciliación entre Dios y el hombre y le provee la salvación. Esto se explicita aún más en 2ª. Corintios 5:18 y 19, cuando se señala: “Dios nos reconcilió consigo mismo a través de Cristo; pero nos da una tarea y una responsabilidad: el ministerio de la reconciliación. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo, no tomándoles en cuenta sus pecados, y vuelve a insistir: nos encargo a nosotros el ministerio de la reconciliación. =Restituir las relaciones quebrantadas.
San Juan en Apocalipsis 1.5 dice: “Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, y ha hecho de nosotros un reino.”
Jesús, denuncia, el rechazo del amor. Juan 15. 13, señala: “No hay mayor amor que dar la vida…” Romanos 5. 5 , afirma que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, por el Espíritu Santo que nos fue dado”. Efesios 5. 2 nos impele a andar en amor, así como Cristo nos amó.
De otra parte, el Señor con su muerte sigue denunciando el rechazo del hombre a ser un Hijo de Dios. Colosenses 3.12, declara que debemos vestirnos como escogidos de Dios; y esto se logra si atendemos a lo que dice Pablo en Efesios 4.23, “Renovaos en el Espíritu de vuestra mente.”Sin embargo la sentencia de Juan es contundente en el capítulo 1, verso 11 2Los suyos no le recibieron”
Pero volvamos al asunto central de nuestro tema: ¿Cómo podemos lograr que se dé entre nosotros un nuevo Pentecostés?
1.- Estaban unánimes y juntos. Juan 17.21 / Gal. 3.28
2.- Vino del cielo un estruendo. Hechos 22.6-16. Necesitamos que se opere en nosotros el parto de Damasco. La experiencia debe venir del cielo; no es solo el aspecto emocional. Debe ser Dios mismo, quien nos derribe del caballo de nuestros intereses, de nuestros paradigmas caducos, y nos revele una nueva visión de nuestras tareas, y no ilumine con esa luz cegadora, pero que después nos permite entender su voluntad. Para que la promesa de Dios se haga realidad para nuestro Distrito. Debemos dejar dejar que se opere en nosotros el parto de Damasco, (Hechos 22) Pablo, fue derribado del caballo, Tuvo que re-encontrarse con el Jesús maestro. El Cristo de la toalla. El Jesús histórico que muere, pero que se encarna en ti y en mi, siempre y cuando escuchemos su voz de denuncia profética, en Apocalipsis 3.20; “recuerda, yo estoy siempre a la puerta y llamo, si alguno escucha mi llamado y abre la puerta, entraré y cenaré con él y él conmigo. En ti y en mi, amado pastor, hermanos laicos, debe repetirse el parto de Damasco, para que tengamos un ministerio fuerte, a la altura de la época y de las circunstancias.
3.- Llenó toda la casa. Ni un solo rincón de nuestra Conferencia, debe permanecer ajeno al nuevo Pentecostés.
4.- Aparecieron lenguas como de fuego. 1ª. Corintios 13.1 / Hebreos 1.7.- ¿Resultado?
5.- Todos llenos del Espíritu Santo. =todos = =llenos =Mateo 12.18. Escogido-Amado-me agrada-pondré mi Espíritu
6.- Comenzaron a hablar en otras lenguas. Mateo 10.19 / Mateo 12.34 De la abundancia del corazón, comenzaron a hablar con denudo la Palabra de Dios.
7.- El Espíritu les daba que hablar. Ezequiel 12.25-28 -Jehová habla- Se cumple su Palabra- La Palabra de Jehová viene a nosotros- El mensaje, es decir lo que dice el Señor.
10.- Estaban atónitos y maravillados. Debemos hacer una revisión precisa de Nuestro mensaje, que tal parece ya no maravilla a nadie, y menos los deja atónitos.
Un análisis exhaustivo del mensaje del Evangelio, en San Lucas capítulos 22 al 24, nos permitirá descubrir una serie de personajes cuya voz debemos analizar; pues la lección es muy obvia: las personas que menos nos imaginamos están mucho más cerca de Jesús, que aquellas que reclaman conocerlo.
1. La voz de la multitud. La voz del odio. ¿De donde surge tanto odio contra Jesús si él solo anduvo haciendo bien? En nuestros días y en nuestra sociedad, incluso en el ámbito ecclesial inexplicablemente sigue retumbando la voz del odio.
2.- La voz de los sacerdotes y ancianos: La voz de la frustración y de la hipocresía. El mundo sigue lleno de frustrados e hipócritas, que siguen rechazando el amor y la verdad de Jesús.
3.- La voz de Judas: La voz de la traición. Más de una vez usted y yo, hemos debido enfrentar la traición de aquellos que consideramos nuestros amigos incluso en nuestra familia.
4.- La voz de Pedro: La voz de la negación. Juan Wesley el fundador de nuestra Iglesia Metodista, habla del casi cristiano que incluso tiene toda la apariencia de piedad. Y nuestras iglesias están llenas de la voz de la negación. Casi cristianos que aún no entienden el valor de la santidad social.
5.- La voz de Anas y Caifas: La voz de la incredulidad. No pueden dar crédito a lo que está haciendo Jesús. Ambos son títeres de las circunstancias. Ven amenazada su posición y sus negocios. De allí la molestia cuando Jesús trastoca la mesa de los cambistas y de los que vendían palomas.
6.- La voz de Pilatos: La voz de la evasión. Tuvo en sus manos la posibilidad de liberar a Cristo, pero prefirió evadir su responsabilidad. ¿En cuántas de nuestras iglesias, habrá modernos Pilatos, que prefieren evadir su responsabilidad para con Dios y con la Iglesia?
7.- La voz de Herodes: La voz del desprecio y de la soberbia. Si nuestro mundo se debate en odios y guerras fratricidas, es porque aún campea en nuestro medio, la voz del desprecio y de la soberbia; se nos olvida que el apóstol de los gentiles, San Pablo nos advierte: “Ninguno tenga más alto concepto de sí que el que debe tener…”
8.- La voz del ladrón: La voz de la fe. Pese a todo, Jesucristo sigue con su amorosa invitación: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados que yo os haré descansar”, y es una verdad irrefutable y actual; quien viene a Jesús arrepentido recibe su perdón y su promesa: “Hoy estarás conmigo.”
9.- La voz del Centurión: La voz del reconocimiento y de la aceptación: “verdaderamente, es el Hijo de Dios.”
10.- La voz de José de Arimatea. La voz de la compasión. Era miembro del Concilio, y sin duda no estuvo de acuerdo en el juicio de Jesús, y fue movido a misericordia, y su hecho es consignado por la historia.
11.- la voz de Cleofás: La voz de la seguridad. Camino a Emmaús, le pregunta a Jesús sin saber quien era; ¿eres tú el único que no sabe lo que ha acontecido? En su voz se refleja la seguridad de la resurrección de Jesús. ¡Cuanta falta hace el día de hoy, que los pastores y los cristianos estemos realmente convencidos de la resurrección de Jesús; y no estemos poniendo en duda o en tela de juicio, la enseñanza de la escritura, llevados de falsas doctrinas o de sectas que tergiversan la verdad.
12.- La voz de Tomas: La voz de la duda. Da vergüenza que en pleno siglo de avances tecnológicos y científicos, sigamos dudando que Jesús fuera una contundente realidad.
13.- La voz de María Magdalena y de las mujeres: La voz de la adoración. Sin importar su condición de mujeres, muy de mañana van al sepulcro con el fin de ungir al Señor, y se convierten en las mensajeras de la resurrección del Señor; singular privilegio de quienes están dispuestos a adorar al Señor en espíritu y en verdad.
14.- La voz de los caminantes a Emmaus: La voz de los convencidos. “Ha resucitado, verdaderamente ha resucitado el Señor; ¿No sentíamos arder en nuestro corazón, cuando nos hablaba acerca de las escrituras?
Debemos hablar con Dios, para que aleje de nosotros y de nuestras iglesias las voces del odio, de la frustración, la hipocresía, la traición, la negación, la incredulidad, la evasión, el desprecio y la soberbia; y surjan las voces de la fe, del reconocimiento y aceptación, de la compasión, la seguridad, la adoración y convencimiento. Aprovechemos esta estación del Pentecostés, para permitir que la experiencia de Pablo, sea nuestra experiencia, que en lugar de estar Interesados en hablar lenguas raras, podamos hablar con denuedo la Palabra de Dios, y hacer de cada metodista de nuestra Conferencia: UN EVANGELISTA
¿Y TÚ, HERMANO Y HERMANA, QUE PIENSAS ACERCA DE JESÚS? ¿CON CUAL DE TODAS LAS VOCES TE IDENTIFICAS? ¿QUIERES ABRIRLE LA PUERTA AL SEÑOR? DE SU COSTADO BROTA LA SANGRE REDENTORA QUE LIMPIA DE TODO PECADO, VEN Y RE-ENCUÉNTRATE CON ÉL.
¡FELIZ PENTECOSTÉS!
Soy Tu amigo y Hermano
Juntos en Jesús Maestro
Pastor Alaniz
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